Es bueno conocer a alguien cuyas palabras te dan un puñetazo en la cara, deformándola con tu llanto y tu desesperación, abriendo tu pecho en canal, arrancando tu corazón mientras salpicas sangre a través del aire, liberando tu alma de su humilde e ilusa jaula de periquito. Y haciéndote sufrir, como nunca antes habías sufrido, haciéndote un favor: hacerte saber que estás vivo, al fin y al cabo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario