26.12.10

VOINITSKI.
Va a llover, y toda la naturaleza refrescará con el aguacero, respirará aliviada. Yo seré el único a quien no le producirá ese efecto la tormenta. Día y noche, lo mismo que un trasgo, me corroe la idea de que mi vida está perdida sin remedio. El pasado no existe, se ha consumido estúpidamente en nimiedades, y el presente es espantoso por lo absurdo. Ahí tiene usted mi vida y mi amor. ¿De qué me sirven? ¿Qué hago con ellos? Este sentimiento mío muere baldíamente como un rayo de sol caído en un pozo.

Antón Chéjov
'Tío Vania', Segundo Acto.

19.12.10

Entra Cáliban con un haz de leña. Se oyen truenos.

CÁLIBAN:
Que todo lo que hay d einfecto y el sol absorbe
en charcas, marismas y pantanos, caiga sobre Próspero
y poco a poco lo cubra de peste... Me escuchan sus espíritus
y aún así he de maldecirlo. Nadie me pincharía,
nadie me asustaría con puercoespines, nadie me echaría
al fango, ni me confundiría -tal fuego fatuo-
en mi camino, si él no lo ordenara.
Por cualquier nimiedad los azuza contra mí.
Unas veces son seres simiescos que me gritan
y me hacen muecas para luego morderme. Otras son erizos
que se revuelcan en mi sendero dejando pinchos
bajo mis pies descalzos. Otras veces culebras
se me enroscan y me vuelven loco silbándome
con lenguas bífidas.


William Shakespeare
La Tempestad. Acto II, Escena II.

11.12.10

Apofis

¡Oye mis gritos a través de tu puerta de madera hinchada!
¡Soy el producto de tu rugosidad!
¡Soy las heridas causadas por tus astillas!
¡Soy el que ha quedado pegajoso después de tocar tu barniz!
¡Soy el resultado de tus innecesarios retos!
¡Soy la secuela de tus golpes!
¡Soy la consecuencia de tus ataques!
¡No rías y disfrutes como un César en el trono de tu anfiteatro!
¡No seré ningún actor que te divierta resolviendo los conflictos que le antepones!
¡No me enfrentaré a ellos!
¡No seré ningún Teseo que quiera entrar en un laberinto para matar a un monstruo!
¡El monstruo mismo eres tú, que construiste tal obstáculo para llegar a él!
¡No saltaré tu muro! ¡Lo romperé de golpe, o poco a poco, como una hiedra silenciosa que crece a sus costados!
¡Mira cuantos han caído intentando saltar tal montaña de mentiras!
¡Y los que han llegado al otro lado y que siguen saltando el siguiente, y el siguiente, y el siguiente… sin darse cuenta de que se podría envenenar a todas esas serpientes que hacen de vigas!
¡Por tu obligación me han picado y me han infectado de desidia!
¡Desidia por decepción!
¡Me has convertido en un pesimista, y eso es lo que querías, para reírte en tu trono!
¡Y a los otros los has convertido en guerreros malheridos de una lucha inventada!
¡Y a los que cayeron de la escalera innecesaria, en almas errantes del río Cocito!
Te deleitas observando cómo tu juego crea sus propias fichas.
Pero yo he sido otra cosa aparte de una víctima absurda.
Como todos, he sido una consecuencia.
Pero he sido testigo.
He presenciado tus causas.
¡Teme al Prometeo que conoce tu violación a la vida! Puede devolver el fuego a los que son todos iguales!
¡Y que cada uno tenga fuego cuando quiera! Y pueda usar su fuego!
¡Porque un hijo puede matar a su propio padre por el mero hecho de la supervivencia!
¡Pero sin enfrentarse a él! Sin pasar por tus puertas! Sin retarte a un duelo!
<<¡Pues lucha contra él! ¡Demuéstrale lo valiente y fuerte que has sido saltando su muro y postrándote frente a él! ¡Desafíalo!>> me dicen.
¿¡Y así darle la razón de su existencia!?
¿Mi sufrimiento como camino, como moneda, como pago para la vida?
¡Sería absurdo dar una oportunidad de ganar -¡y de vivir!- al sádico y sangriento emperador!
¡Con el amor a la vida asesinar silenciosamente por la espalda al que introdujo pesadumbre, desánimo, tristeza en la vida!
¡Al maltratador que la ha convertido a Gaia en fatiga!