Va a llover, y toda la naturaleza refrescará con el aguacero, respirará aliviada. Yo seré el único a quien no le producirá ese efecto la tormenta. Día y noche, lo mismo que un trasgo, me corroe la idea de que mi vida está perdida sin remedio. El pasado no existe, se ha consumido estúpidamente en nimiedades, y el presente es espantoso por lo absurdo. Ahí tiene usted mi vida y mi amor. ¿De qué me sirven? ¿Qué hago con ellos? Este sentimiento mío muere baldíamente como un rayo de sol caído en un pozo.
Antón Chéjov
'Tío Vania', Segundo Acto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario